viernes, 6 de abril de 2012

Día 3: Valle de las Rocas y atardecer en el Salar de Uyuni


El tercer día tenia que ser el más light en cuanto a visitas, lo que no sabíamos es que seria tan activo en cuanto a actividad.

En la ruta de este día pasamos por el llamado Valle de las Rocas, un valle desértico pero lleno de rocas volcánicas de hace millones de años.


Primero paramos en una roca que la llaman la Copa del Mundo, por su parecido.

Y luego bajamos hasta Llajtaqaqa (que significa Ciudad de Piedra). Este lugar era utilizado por los pre-incas como punto de reunión, y era donde se tomaban las decisiones y se decretaban las leyes importantes para la población.









































En este lugar empezó nuestra actividad del día: la escalada.




Ver este fantastico vídeo, made in Montse&Anina:




Con tanto ejercicio nos entro hambre y paramos a comer cerca de la Laguna Negra (que tiene este color debido a su alto contenido en plomo).




De nuevo maravillándonos con el paisaje, y con las formas de las rocas.
 



 
Hasta Roman encontró su doble:

Este día no pudimos entretenernos mucho en el camino porque teníamos que conseguir llegar a Colchani, un pueblo muy cerca del Salar de Uyuni, donde queríamos a toda costa, llegar a ver la puesta de sol en el Salar.
Y como no…¡ lo conseguimos! Incluso tuvimos tiempo de pasar por lo que seria nuestro refugio, un refugio hecho de sal, como la mayoría de las construcciones que se encuentran en esta zona. 












No sé cómo podría describirse la sensación de estar en medio de este desierto blanco de sal. Situado a 3600 metros sobre el nivel del mar, y con sus 12.000km2 , el Salar de Uyuni ofrece, sin duda, uno de los paisajes más inverosímiles del mundo. 



 












Más aún cuando el agua prácticamente lo cubre todo, cosa que hace que se confunda con un inmenso mar.


Y qué decir de la variedad de colores que suceden cuándo el sol empieza a anunciar su retirada.



La tormenta que se acechaba a lo lejos, también nos dejó anonadados.


Y esos camiones pasando por delante nuestro, como si de una autopista se tratase… (un dato curioso: existe un pueblo al otro lado del salar de Uyuni y coches y autobuses utilizan el salar como autopista. Al parecer alguna vez los coches se han quedado perdidos durante días en el Salar porque cuando hay tormentas o poca visibilidad no tienes referencia alguna de la dirección que tienes que coger …)



¿Es posible fotografiar toda esta belleza?


Nos despedimos del Salar, diciéndole hasta mañana. Al día siguiente iríamos a ver la salida del sol. 

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