Tras pasar un dia de playa en el pueblo de TRUJILLO con
nuestro nuevo amigo canario Sergio – y recordando todos al unísono que Perú NO
debe ser conocido por sus playas (bastante sucias pero de olas violentas para
los poco escrupulosos surfistas, eso sí), nos dirigimos a la frontera del norte
limítrofe a ECUADOR.
Creo que tras 7 meses, por fin, podemos afirmar que todas
las fronteras de este continente son iguales…abarrotadas de gente, con pequeñas
tiendecitas y miles de puestecitos que se animan al ver el dólar andante que
somos todos los “gringos” que las cruzan. De repente, a la entrada del nuevo país,
eres un “amigo” para todo el mundo, y casualmente, todos tienen consejos
desinteresados para el ignorante errante:”Cuidado con los robos!”(cómprame a mí,
que te robaré solo lo justo), “la
frontera es peligrosa”(mejor vas en mi taxi a la vuelta de la esquina!) …Si , sí
, claro, GRACIAS señor taxista, por sus consejos, y por habernos colado un
billete falso de 20 Soles peruanos!
ECUADOR no difiere mucho a todo lo que hemos visto hasta
ahora…a mí, personalmente, me parece estar viviendo un “deja vu” demasiado
familiar. Se come arroz (¡!!) con “algo”
y un vaso de jugo, y sopa de primero. O
sea: lo mismo que en Perú y Bolivia, e incluso casi a igualdad de precio.
La diferencia más notoria, quizás, es que aquí se paga en
dólares. Resulta que los ecuatorianos sufrían de una deflación de su moneda
increíblemente alta…menos mal que vino papa Sam y les “permitió” usar su
moneda. Casualmente, al mismo tiempo, de repente los ecuatorianos tenían acceso
a créditos hipotecarios y otros lujos de nuestra crisis moderna. J Por cierto, decir que el Sr. Correa está
usando las mismas artimañas para ganar el voto populacho: regalar dinero a los
pobres, y subir los impuestos a todas las empresas, mientras se llena los
bolsillicos. ¡Olé!
Nos dirigimos a Cuenca – ya sin Sergio que se marcha de
vuelta a casa (a ver si le volvemos a ver!) , ciudad patrimonio de la humanidad
si no recuerdo mal. Bonita ciudad, la
verdad. Tranquila para pasear, con arquitectura colonial bien cuidada…y poco
más. Se come por 2 dólares, si decides comer lo de siempre. (arroz, bla bla
bla).
Nos dirigimos luego al pueblo de BAÑOS. Aquí en Baños ya
hay un poco más de chicha para contar. Este pueblo de 14.000 habitantes está
empacado en un valle, al lado de un volcán que erupcionó en el 2000, causando
la evacuación del pueblo durante 6 largos meses. Según nos contaron, mucha
gente murió de tristeza, aparte de arruinarse por el cierre de sus negocios y
la triste mudanza que supuso para todos. Desde entonces, el pueblo cuenta con
nuevos puentes de evacuación…por si acaso. Y el volcán- que suelta solo cenizas
hoy en día- se ha convertido en atracción turística que puedes visitar por 3 dólares
en camioneta.
En BAÑOS nos alquilamos unas bicis por 5 dolares, y nos
fuimos a hacer la ruta de las cascadas…más cascadas, que nunca han vuelto a ser
iguales desde las de Iguazú, pero ahí estábamos: echando la foto.
Una ruta casi toda en bajada de unos 25 km, que luego
hicimos de vuelta en la parte de atrás de una furgoneta, ya que ningún autobús
nos paraba. Las amígdalas de Alba
agradecieron mucho el viajecito en bici, y nos dieron la oportunidad de visitar
un “auténtico” consultorio ecuatoriano un domingo por la tarde. Serán 8 dólares,
por favor. (menos mal que teníamos TV por cable y Wifi en el hostal, para matar
las horas de enfermedad!)
Hartos
de BAÑOS, nos fuimos luego a TENA, donde esperábamos ver a un
montón de monos en Misuallahí…fue una lástima que se pusiera llover
intensamente, y no conseguimos ver nada. En Tena, si no estás dispuesto a pagar
por el rafting y el cayaking, no hay nada que hacer, así que nos fuimos a
LATACUNGA, donde podríamos ver otras cosas…
En LATACUNGA,
otro (si, otro) pueblo con estilo colonial (la que liamos en el continente los
españoles, tu…) nos hospedamos en el Hotel Central, regentado por una mujer,
Viola, de Palestina. Con 47 años de residencia en Ecuador, ya era más
ecuatoriana que otra cosa, pero tenía la más interesante de las charlas, y más
de un café de charreta cayó por ahí…
Al
segundo día, nos fuimos a ver el mercado de los jueves en Saquisilí, a
tan solo 1 h en bus. Aunque no esperaba mucho de ello, más que vendedores de
verduras y comida, nos sorprendimos al ver que allí se vendía absolutamente de
todo!! Desde pescado hasta gallinas, “cuys”, conejos ,perros, música, telas,
ropa…etc etc etc…

Ya de despedida de este país, del que sabemos nos perdimos un montón de cosas (en pro de visitar Colombia más tiempo), nos metimos 2 días de autobús intensos intensos…con apenas 20 minutos entre cada uno de ellos, llegamos a pillar 6 autobuses en 2 días, para llegar a Colombia.
Adiós
ecuador, nos vamos con un poco de arrepentimiento de no haberte visitado más, y
sabemos, por dentro, de que nos volveremos a ver, con destino especifico a La
Costa, y las Islas Galápagos! (si queréis hacer donaciones para ello, os
pasamos la cuenta del banco, solo necesitamos 3000 eu!!)